Accidente Cerebro Vascular (ACV), Ictus o Apoplejía

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Aneurisma Aorta Abdominal

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¿Qué es la arteriosclerosis?

Es una enfermedad de las arterias producida por la acumulación de las grasas o lípidos sanguíneos -colesterol y triglicéridos- en el interior de sus paredes, produciéndose un estrechamiento de la luz del vaso y por consiguiente una disminución del flujo de sangre a su través.

La acumulación de grasa en las paredes de las arterias estimula el depósito de células inflamatorias de la sangre (leucocitos), dando lugar a una lesión ateromatosa o placa. En afecciones graves, estas placas pueden romperse y desprenderse un fragmento, el cual puede llegar a obstruir la arteria por completo y ocasionar una falta permanente de flujo sanguíneo, dando lugar a la muerte del tejido: necrosis o infarto tisular.

Arteriosclerosis

Arteriosclerosis

La arteriosclerosis afecta sin distingo a todas las arterias del cuerpo, complicando el paso de la sangre a diferentes órganos como el corazón, lo que puede ocasionar enfermedades como angina de pecho (dolor en el pecho al esfuerzo) o un ataque cardíaco (infarto del miocardio, muerte súbita ); el cerebro, ocasionando un accidente cerebrovascular (ACV, apoplejía, ictus, ¨hemiplejia¨); o a los miembros inferiores dando origen a la enfermedad arterial periférica que en los casos más severos podría conllevar a una gangrena o necrosis extensa del pie.

¿Quiénes están en riesgo de sufrirla?

La arteriosclerosis se va desarrollando lentamente a lo largo de los años, silenciosamente, en general, se puede empezar a manifestar clínicamente en personas mayores de 45 años, siendo más común en hombres, particularmente si están presentes los siguientes factores de riesgo:

  • Alto nivel de colesterol en la sangre, generalmente producto de una alimentación inadecuada con exceso de grasas saturadas
  • Exceso de triglicéridos sanguíneos, resultante de una dieta de alto contenido calórico
  • Hipertensión arterial: la presión arterial alta, por encima de los 140 milímetros de mercurio de presión máxima y 90 mm Hg de presión mínima, que son los límites de la normalidad, daña las paredes de las arterias y favorece que se depositen el cholesterol y triglicéridos en su interior
  • Obesidad y acumulación de grasa en la cintura abdominal
  • Diabetes
  • Consumo de cigarro o Tabaco

Gran parte de estos factores están vinculados a la mala alimentación y a la falta de actividad física por parte de los pacientes, por consiguiente, la mejor manera de combatir esta enfermedad es con la PREVENCIÓN, modificando hábitos y conductas, justamente, controlando los factores de riesgo antes mencionados.

Arteriosclerosis

La PREVENCIÓN es el mejor tratamiento

Lo recomendable es llevar una dieta baja en grasas saturadas y rica en vegetales. Controlar el consumo de alcohol, alimentos grasos y los niveles de azúcar. Evitar el uso del cigarillo, moderar el consume de alcohol y mantener una rutina de ejercicios aeróbicos o cardiovasculares varias veces por semana que ayude a quemar calorías, aumentar el ritmo cardíaco y mantener el flujo sanguíneo a un ritmo saludable.

Las lesiones arteriales causadas por la Arteriosclerosis no se curan ni desaparecen, aunque existen medicamentos específicos que frenan su desarrollo y progresión. Medicamentos como las estatinas y los fibratos son capaces de reducir el cúmulo de colesterol y triglicéridos en la sangre, y por ende disminuyen los niveles de placa que obstruyen las arterias y dificultan el flujo sanguíneo, que provoca infartos, ACV´s o una Enfermedad Arterial Periférica en los miembros inferiores.

Nuestra recomendación siempre será que consultes a un cirujano vascular para que pueda realizar el diagnóstico correcto y sugerirte los cambios de hábitos ideales para mantenerte sano y evitar padecer cualquier enfermedad vascular.

Arteriosclerosis

Arteriosclerosis

Disección Aórtica

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Enfermedad Arterial Carotídea

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Enfermedad Arterial Periférica

La Enfermedad Arterial Periférica (EAP) pudiera entenderse como la ¨angina¨ ó el `infarto´que sufren los miembros inferiores a nivel de las piernas o los dedos de los piés, debido a la arteriosclerosis u obstrucción de las arterias que los nutren.

¿Quién puede sufrirlo?

El paciente clásico con EAP es un varón hipertenso mayor de 50 años, fumador de larga data, con colesterol elevado y en ocasiones diabetes, que visita nuestra consulta por dolor en la pierna al caminar determinada distancia y que desaparece al detener la marcha, síntoma conocido como claudicación intermitente.

Si la obstrucción del flujo sanguíneo a través de las arterias de las piernas es lo suficientemente grave y prolongada en el tiempo, puede causar el ¨infarto ¨o la muerte de los tejidos, lo que conocemos como necrosis o gangrena de los dedos de los pies, que de no ser tratada oportunamente por un cirujano vascular, puede terminar en la amputación de la pierna.

Lo preocupante de esta condición es que en muchos de los casos los pacientes pueden no presentar síntomas hasta tener un nivel de obstrucción arterial bastante significativo, por lo que es importante que las personas que tengan varios de los factores de riesgo acudan regularmente a un cirujano vascular para que examine sus pulsaciones en el pié y realice los estudios médicos pertinentes, muy importante, la medición de la tensión arterial en el tobillo, que comparada con la tensión arterial del brazo debería ser la misma, dicha razón se conoce como Indice Tobillo/Brazo, que en los casos de EAP es inferior a 1.

Enfermedad Arterial Periférica (EAP)

Síntomas

Aunque algunos pacientes no presenten síntomas o anomalías que le adviertan de la posibilidad de sufrir una Enfermedad Arterial Periférica, existen otros casos de personas que sí presentan síntomas cuando comienzan a sufrir de la obstrucción de sus arterias. Entre ellas destacan:

  • Dolor, entumecimiento, molestia o pesadez en los músculos de las piernas, más común en la pantorrilla, aparece al caminar o subir escaleras y se alivia al detener la marcha. Este fenómeno se conoce como Claudicación intermitente y se origina por el flujo insuficiente de sangre a los músculos de las piernas, no les llega suficiente ¨gasolina¨ en situaciones de aumento de consumo, como al caminar y hacen claudicar la marcha
  • Heridas o llagas en los dedos de los pies, pies o piernas que tardan en sanar, no sanan o sanan mal
  • Color pálido o azulado de la piel, particularmente los dedos de los piés
  • Temperatura más baja en una de las piernas comparada a la otra
  • Poco crecimiento de las uñas de los pies o del pelo en las piernas
  • Disfunción eréctil, especialmente en hombres diabéticos

Enfermedad Arterial Periférica (EAP)

Factores de Riesgo

Ahora bien, ¿Por qué una persona puede sufrir este tipo de afección? Los principales factores de riesgo son:

  • La edad (Aumenta el riesgo a los 50 años)
  • Consumo de cigarrillo o tabaco
  • Obesidad
  • Vida sedentaria (Poco ejercicio cardiovascular)
  • Hipertensión (Tensión por encima de los 140 milímetros de mercurio mmHg de presión máxima, y 90 milímetros de mercurio mmHg de presión mínima)
  • Altos niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre
  • Diabetes.

Las personas que sufren de EAP también tienen un alto riesgo de padecer un infarto del miocardio o un accidente cerebrovascular. No olvidemos que las tres enfermedades tienen un origen común, la Arteriosclerosis, que afecta sin distingo a todas las arterias del organismo.

Enfermedad Arterial Periférica (EAP)

Tratamiento

El mejor tratamiento para atacar esta enfermedad es la PREVENCION, reduciendo al máximo los factores de riesgos antes mencionados:

  • Si fumas, abandona el hábito.
  • Si eres hipertenso, optimiza el control de tu tensión arterial
  • Si tienes diabetes, mantén bajo control la azúcar en tu sangre.
  • Haz actividad física con regularidad. Una sesión de ejercicio cardiovasculares de 45 minutos varias veces a la semana será de gran ayuda, pudiendo mejorar significativamente la distancia al claudicar
  • Consume alimentos bajos en grasas saturadas y mantén una dieta saludable que te ayude a bajar de peso y mejorar tu colesterol
  • Consulta con tu médico la necesidad de tomar fármacos que ayuden a controlar tus niveles de colesterol como la atorvastatina, o complementos de Omg-3, así como los que pueden hacer mejorar la claudicación como el cilostazol
  • Una aspirina infantil al día disminuirá significativamente el riesgo de sufrir un infarto o un ACV en pacientes con EAP

Enfermedad Arterial Periférica (EAP)

Enfermedad Arterial Periférica (EAP)

Nuestra recomendación siempre será que consultes a un cirujano vascular para que pueda realizar el diagnóstico correcto y sugerirte los cambios de hábitos ideales para mantenerte sano y evitar padecer cualquier enfermedad vascular, así como indicar las medicinas adecuadas y la necesidad de realizar estudios de imagines de la circulación de tus piernas.

En los casos en los que el dolor al caminar sea incapacitante, interfiriendo significativamente en las actividades ordinarias del paciente, o de persistir incluso el dolor en estado de reposo, o sí ya hay necrosis o gangrena en el pie, es de vital importancia la consulta con el cirujano vascular, quien indicará los estudios angiográficos necesarios para evaluar la circulación de las piernas y decidir cuál es la mejor forma de mejorarla para acabar con el dolor y/o prevenir la amputación, esa revascularización pudiere realizarse percutáneamente con balones, técnica conocida como Angioplastia y/o quirúrgicamente realizando un Puente o ¨By pass¨.

Enfermedad Oclusiva Aorto Ilíaca o Sindrome de Leriche

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Isquemia Mesentérica

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Pie Diabético

Dentro de las complicaciones que surgen de la diabetes una de las más comunes es la conocida como el Pie Diabético, el cual puede ocasionar muchos problemas de salud a los pacientes, e incluso, la posibilidad de una gangrena o amputación de la pierna.

Con el tiempo, los altos niveles de azúcar en la sangre pueden dañar los nervios y/o vasos sanguíneos de las extremidades inferiores, lo que afecta negativamente la sensibilidad, fundamentalmente de pies y piernas, y acelera la arteriosclerosis disminuyendo el flujo sanguíneo arterial.

Estas alteraciones facilitan que un mínimo traumatismo o herida provoque úlceras de difícil cicatrización, que pueden originar infecciones graves y dolores que, de no ser tratados a tiempo, pueden causar una necrosis o gangrena importante que requieran la amputación de la pierna.

Se estima que el 15% de los pacientes con diabetes presentan en algún momento de su vida lesiones compatibles con un pie diabético, mientras que 80% de los que sufren esta afección presentan alteración de la sensibilidad, y estos son los más proclives a desarrollar úlceras.

Pie Diabético

¿Qué causa el Pie Diabético?

Los factores más importantes para el desarrollo de esta condición son:

  • El mal control de la diabetes que produce la neuropatía y acelera la arteriosclerosis.
  • La neuropatía periférica, literalmente, un paciente diabético con esta complicación puede caminar con un cuerpo extraño dentro del zapato y NO lo siente, con el riesgo de producir una úlcera de difícil cicatrización.
  • Las deformidades del pie (artropatía de Charcot) que favorecen que hasta el roce del calzado en ese pié con sensibilidad disminuida produzca una úlcera y potencialmente una gangrena.
  • La arteriopatía, que es el endurecimiento de las arterias por la acumulación interna de la placa de colesterol producida por la arteriosclerosis y que complica o hace imposible la cicatrización de una úlcera.
  • El consumo de tabaco o cigarro.

Primeros síntomas del Pie Diabético

Los primeros signos que deben alertar sobre el inicio de un pie diabético son el enrojecimiento de algunas zonas del pie, el aumento de su temperatura, zonas callosas que no mejoran, y que finalmente se ulceran.

Estas lesiones iniciales pueden progresar hasta llegar a una úlcera profunda y alcanzar el hueso provocando una infección (osteomielitis), y finalmente en situaciones muy avanzadas una gangrena del pie.

Con un buen seguimiento y control médico previo estas lesiones se pueden evitar. Los pacientes diabéticos deben ser examinados con periodicidad por un médico especialista, y deben ser educados para una correcta higiene y cuidado de sus pies.

Pie Diabético

¿Cómo evitar el Pie Diabético?

El control estricto de los niveles de azúcar en la sangre y del resto de factores de riesgo de arteriosclerosis, mencionados anteriormente, disminuyen notablemente la incidencia de estas complicaciones.

Además, el paciente diabético debe tomar una serie de precauciones para el buen cuidado de sus extremidades y prevenir golpes o traumatismos que pueden provocar úlceras. Recomendaciones para el cuidado de sus pies:

  • Tener cuidado al momento de cortar las uñas. De ser necesario acuda a un podiatra.
  • No caminar descalzo. Vista medias y zapatos cómodos en todo momento.
  • Comprobar la temperatura del agua antes de sumergir los pies, recuerde que por la neuropatía puede tener alterada la sensibilidad y sentir tibia el agua caliente, mejor aún, evite ¨remojar¨ sus pies.

Pie Diabético

  • Utilizar cremas hidratantes para mantener la piel húmeda y suave, la piel reseca favorece las infecciones.
  • Revisar y lavar sus pies todos los días para evitar infecciones.
  • Limar los callos y callosidades suavemente sin provocar roturas.
  • Realizar un constante diagnóstico del estado de los pies con sus manos y si su visión está disminuida, solicitar a algún miembro de la familia lo haga por usted.
  • Proteger sus pies del frío y del calor.

Del mismo modo, el paciente debe visitar a su médico con frecuencia para evaluar la sensibilidad de las piernas a través de las técnicas necesarias para detectar los primeros signos de neuropatía (prueba superficial y a la vibración, con microfilamento y diapasón, respectivamente), y realizar el índice tobillo/brazo para valorar la arteriopatía. En todo momento se debe mantener una vigilancia estrecha de heridas aparentemente inofensivas, pero que pueden evolucionar a serias complicaciones.

Cuando se detecten lesiones como callosidades o deformaciones se indicarán antibióticos y una eliminación cuidadosa de la piel infectada o necrótica mediante curas diarias en su centro de salud, o curas más complejas que precisan de un especialista como el cirujano vascular.