Sobre las Várices

¿Qué son las várices?

Las várices son venas dilatadas que, permanentemente, protruyen por encima de la piel en las piernas. Generalmente lucen de color azulado y trayecto tortuoso. Si nunca llegan a ser tratadas, generalmente empeoran con el transcurso del tiempo, pudiendo causar dolor en el tobillo, erupciones, picazón, enrojecimiento y úlceras.

Existen várices más pequeñas como las telangiectasias y las várices reticulares. Las telangiectasias son venas varicosas de poco tamaño y de color azulado o púrpura que NO protruyen por encima de la superficie de la piel y frecuentemente lucen como una araña, de allí su nombre vulgar de “arañas vasculares”. Las Venas Reticulares son venas varicosas de mayor tamaño que las telangiectasias, generalmente de coloración verdosa y tampoco protuyen por encima de la piel. Estos dos grupos de várices usualmente no producen ningún tipo de molestias, pocas veces causan sensación de pesadez y picazón. Mayoritariamente representan una preocupación cosmética para el paciente.

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Como se originan las varices

¿Cómo se originan las várices?

Para comprender cómo se originan las várices es necesario tener un mínimo de conocimiento de la circulación sanguínea en nuestro cuerpo. Las arterias transportan sangre rica en oxígeno desde el corazón a todo el organismo, incluidas las piernas, mientras que las venas llevan la sangre pobre en oxígeno de regreso al corazón.

Tenemos tres tipos de venas en nuestras piernas las superficiales, que viajan justo por debajo de la piel, las profundas, dentro de los músculos y las venas perforantes, que conectan a las superficiales con las profundas. Las venas profundas terminan drenando en la Vena Cava, la de mayor tamaño en el cuerpo, que va directo al corazón. Las várices ocurren en las venas superficiales de las piernas y muslos.

Las arterias cuentan con una eficiente bomba que es el corazón y se benefician de la gravedad, ésta ayuda a que la sangre baje fácilmente hacia los pies, mientras que las venas tienen que generar su propia bomba para vencer la gravedad y llevar la sangre de vuelta al corazón.

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¿Cómo “sube” la sangre de las piernas al corazón?

Al caminar, son los músculos de la pierna los que “generan” esta bomba, al contraerse exprimen las venas profundas en su interior y la bomba venosa funciona perfectamente (Ver a en la figura al lado). Pero, cuando estamos sentados o de pié, especialmente por períodos prolongados, la sangre en el interior de las venas de las piernas tiende a estancarse y la presión en su interior aumenta. Las venas profundas y perforantes son capaces de soportar períodos cortos de aumento de presión.

Sin embargo, las venas, que esencialmente pueden ser vistas como tuberías de paredes flexibles, tienden a dilatarse si nos mantenemos mucho rato sentados o de pié, particularmente si tenemos historia familiar de várices, y esa dilatación puede dañar las VALVULAS dando origen a la aparición de una condición conocida como Insuficiencia Venosa Crónica, siendo las várices la consecuencia más frecuente de esta disfunción.

¿El daño de las VALVULAS produce las Várices?

Efectivamente, hay unas compuertas uni-direccionales en el interior de las venas, llamadas VALVULAS que mantienen el flujo sanguíneo en la dirección correcta. Cuando los músculos de la pierna se contraen las válvulas en el interior de las venas se abren, cuando las piernas se relajan las válvulas se cierran. Esto previene que la sangre se regrese hacia los pies. Este mecanismo es conocido como la bomba muscular y permite enviar la sangre de regreso al corazón.

En la gran mayoría de los casos las várices de moderado y gran calibre son secundarias al daño valvular de la Vena Safena, en su interior, la sangre tiende a regresarse hacia el tobillo, producto de esa incompetencia valvular. En un grupo menos importante de pacientes la insuficiencia venosa crónica puede ser debida a la destrucción de las válvulas secundaria a la presencia de un trombo en el interior de las venas como ocurre en la trombosis venosa profunda.

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¿Quiénes están en riesgo?

quienes están en riesgo de sufrir de varices

La edad es uno de los factores de riesgo a considerar. Várices pequeñas pueden convertirse en un problema mayor en la medida en que pasan los años.


Algunas medicinas como las hormonas sexuales femeninas, estrógeno y progesterona, pueden causar la aparición de telangiectasias, ejemplos de aquellas son las pastillas anticonceptivas, el remplazo hormonal utilizado en la menopausia y algunas drogas usadas en el tratamiento de la infertilidad.


Durante el embarazo se pueden desarrollar várices, aunque usualmente pueden involucionar en forma espontánea durante el primer año post gestación. Si ocurren multiples embarazos hay mayor riesgo de desarrollar várices permanentes. La progesterona, que permanence muy elevada durante la gestación, permite el relajamiento de la pared de las venas, luciendo éstas dilatadas y aumentando el riesgo de convertirlas en várices. Muchas mujeres embarazadas notan la aparición de telangiectasias, igualmente secundario al aumento de la progesterone.


Los traumatismos pueden resultar en el daño de una red de venas normales, un pelotazo en la pierna, por ejemplo, puede conllevar a la aparición de arañas vasculares, incluso meses después del golpe.

 

Factores de riesgo que pueden conllevar a la aparición de várices:

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¿Qué siente una persona con várices?

Muchos portadores de várices pueden no sentir ningún tipo de molestias. Sin embargo, cuando éstas están presentes algunas veces los paciente se quejan de:

• Pesadez.
• Cansancio.
• Calambres.
• Picazón y edema o hinchazón a nivel del tobillo.

Clásicamente, estos síntomas empeoran hacia el final de la tarde, particularmente luego de una jornada prolongada de trabajo o haber estado mucho tiempo de pié. Algunas pacientes notan que las piernas les molestan mucho más durante el período pre-menstrual.

En los casos mas avanzados de insuficiencia venosa crónica las várices se acompañan de cambios en la piel del tobillo, ésta se torna muy pruriginosa, oscurece, reseca y se endurece, cambios que generalmente anteceden, literalmente, la aparición de un hueco en esa piel enferma llamado úlcera varicosa, en ocasiones ésta es muy dolorosa y difícil de tratar, sin duda la complicación más temida de la insuficiencia venosa crónica.